Capítulo 1 por Vince Sánchez
Bueno, pues… allá vamos…
Noviembre de 2017. La banda se estaba preparando para grabar lo que sería su siguiente sencillo, Black Crows. Un tema más elaborado que los anteriores, en inglés, como había sido lo habitual hasta ahora.
Teníamos en mente la grabación de nuestro primer LP, por tiempo y circunstancias ya tocaba. Teníamos en mente un proyecto muy ambicioso, y para ello íbamos a contar con nuestro productor y técnico de sonido habitual (y favorito): Raúl Abellán (con el que también íbamos a grabar el single anteriormente mencionado).
Todo estaba prácticamente preparado hasta que de repente un día sucede algo de esas “casualidades” o “causalidades”. Se cruza en nuestro camino, a través de un buen amigo mío, una persona bastante importante en el mundo de la música de este país: Juan Luis Giménez, guitarrista y compositor de Presuntos Implicados (además de ser el creador del exitazo «Años 80» de Los Piratas y un montón de éxitos más).
Entró en contacto con nosotros a raíz de escuchar nuestro primer EP. Le encantamos y le interesamos muchísimo, quería trabajar con nosotros inmediatamente (si nosotros accedíamos por supuesto).
De repente tooodo daba un giro. Grabamos el single “Black Crows” con Raúl pero ahora teníamos un dilema: ¿seguíamos por el camino habitual hasta entonces o nos la jugábamos a un camino más arriesgado y desconocido trabajando con un productor de pop?
Guiados por la ilusión y los halagos de Juan Luis, decidimos arriesgar. ¿Qué podía salir mal? Quien no arriesga no gana, la vida es para los valientes…
Nos lanzamos al vacío. Por supuesto se lo comunicamos todo a nuestro entorno profesional (Raúl y gente de otros estudios, etc). La decisión estaba tomada.
¿Porqué he comentado antes que era un camino más arriesgado y
desconocido? Lo explicaré:
Nos enfrentábamos, como he escrito al principio, a un proyecto muy ambicioso. La banda quería dar un golpe en la mesa, saltar al vacío, jugárnoslo todo a una carta, subir un peldaño. Y esta elección fue arriesgada: el sistema de trabajo de Juan Luis era totalmente opuesto a lo que estábamos acostumbrados.
Íbamos a disponer de prácticamente tiempo ilimitado para grabar cada parte, repeticiones ilimitadas, cambios de idea, de estructuras, tipos de guitarra diferentes, etc. Al decir “ilimitado” he de aclarar que, obviamente no era del todo así, pero sí bastante más libertad.
Lory con calma y tranquilidad para poder afrontar las voces, yo múltiples sesiones para afrontar los solos… Además en el aspecto de la pre producción íbamos a contar con la ayuda de Juan Luis, que es un gran experto y veterano en la materia, y nos iba a dar un enfoque muy fresco y diferente al que estábamos acostumbrados.
Todo eso está muy bien, pero parte del reto era: vale chicos, tenemos unos 3 o 4 temas más o menos terminados, así que grabaremos un EP… o eso es lo que creíamos.
A medida que fuimos enseñándole ideas a JL (Juan Luis) le fueron gustando cada vez más. Incluso temas bastante antiguos, descartados por la banda, le entusiasmaron. Nos convenció para, lo que en principio iba a ser un EP de unos 4 temas, acabaría siendo un LP del doble de temas.
Y lo “arriesgado” viene ahora, el sistema de composición y arreglos para los temas que en un principio no iban a entrar en ese supuesto EP (ahora convertido en LP) iba a ser totalmente nuevo para nosotros, de manera como trabajan muchos profesionales, me explico:
Nuestra manera habitual de trabajar en una canción es, entre toda la banda terminarlo y una vez finiquitados una cantidad temas de la que podamos elegir los mejores, empezar la pre producción con algún profesional externo (en este caso JL).
Con la ayuda de esta persona , se le van haciendo los cambios/arreglos necesarios y cuando los temas elegidos están al 100% en cuanto a estructura se refiere, entrar a grabar.
Pues esta vez ni de coña iba a ser así. Como iba narrando antes, sí que teníamos unos 4 temas elegidos , pero estos se duplicaron y esta vez íbamos a empezar todo el proceso a la vez.
Íbamos a empezar todo el proceso con “lienzos en blanco”. Alguna pincelada había (riffs sueltos, algún estribillo, etc). Todo nuevo para nosotros acostumbrados a llevar la escultura terminada, pues bien esta vez trabajaríamos directamente sobre un pegote de arcilla. Señores, ¡vamos a crear!
Para mí este sistema fue muy emocionante. Tuvo sus pros y contras, claro esta, como todo. Al ser músicos amateurs el proceso se nos alargó demasiado a causa de la disponibilidad de varios de nosotros: acudir a casa de JL a grabar no era tan sencillo, el tener una banda, la cual quieres enfocar como un proyecto profesional, y otro trabajo a la vez (señores de algún sitio hay que financiar el grupo, jaja) muchas veces se convirtió en algo incompatible en todo el proceso.
Como he comentado antes, con el “cuadro pintado” simplemente buscas hueco, llegas escupes tu parte, la pules unas cuantas veces y se acabó, que pase el siguiente. Esta vez no era así, esta vez había que abrir la mente y agitar nuestro cerebro para olvidar totalmente el sistema anterior.
Fue totalmente un reto para la banda. Muy duro en algunos momentos por la frustración de no encontrar “eso” que le falta al tema o por las complicaciones en los calendarios, pero, por otro lado crecimos una barbaridad y, en mi caso personal y salvo un par de percances típicos (que tiren la primera piedra aquellas bandas que nunca han tenido percances en grabaciones, vamos valientes!! jaja), yo disfruté bastante (ahora que soy capaz de verlo con perspectiva).
JL nos ayudó con vueltas de tuerca increíbles a los temas, ideas y arreglos que jamás se nos habrían ocurrido y nos inyectó una dosis de comercialidad que, sinceramente, es lo que buscábamos. Sí, comercialidad, esa palabra que tanta grima y tan “tabú” es dentro del mundo del hard rock, metal y derivados. Pues a nosotros nos encanta, que le vamos a hacer.
JL lo captó a la perfección y las piezas empezaban a encajar, joder ¡¡¡el lienzo ya no estaba en blanco!!! Pero, aún no estaban todos los retos planteados…
Como he escrito al principio del artículo, en el inicio de todo este proceso estábamos a punto de entrar a grabar un tema nuevo, “Black Crows” en inglés… ok… si has tenido ocasión de oír nuestro disco, “Desde el infierno” ya sabrás de lo que hablo… Efectivamente: good bye Mr. Shakespeare, saludos Don Cervantes.
Jl nos sugirió el cambio de idioma al español. Mentiría si dijera que nunca nos habíamos planteado eso, porque sí, alguna vez lo habíamos comentado (muy tímidamente). Y ahí empezó el gran reto para Lory.
Componer en castellano, cantar en castellano, parece algo sencillo ¿no? Traducir letras y listo… pues no. Fue un reto enorme para ella.
Todos conocemos el don vocal que tiene Lory. Te puede gustar más o menos su timbre, su estilo, pero que tiene un don para cantar es innegable. A eso
súmale que es una “curranta nata” y una devora-retos. Siempre está hambrienta, siempre quiere más. Así que se puso manos a la obra.
Yo no tengo ni idea de cantar, pero me baso en los comentarios y experiencia de Lory en el proceso de grabación: el español es muchísimo más complicado. Hablando en plata, lo que pronunciado en inglés suena muy “cool” y muy melódico, en castellano puede sonar horrible.
Como he dicho antes, no se trata solo de traducir… hay que crear todo desde cero. Lory tenía muchísima presión y una cantidad de trabajo enorme por delante.
He de decir que yo fui el único del grupo que se opuso en “el referéndum” acerca de seguir en inglés o cambiar al español. Pues ahora puedo decir, sin esconderme, que estaba muy equivocado.
Lory, no solo mantuvo su nivel y feeling del EP, si no que arriesgo muchísimo, creo líneas complicadísimas (escucha mi oscuridad y luego me cuentas) y demostró que es capaz de adaptarse a cualquier registro. Bravo Lory!!!
He insistido mucho en el tema del idioma y Lory, porque fue quizás el reto más grande y el
cambio más “brusco” en la trayectoria del grupo.
Era muy arriesgado, casi temerario diría yo, jaja, pero ahí está, lo consiguió.
Como todo proceso novedoso, hay partes duras (en las que aprendes), partes que, por decirlo de alguna forma… aprendes a cómo no hacerlas la próxima vez. Vamos, ¡CAGADAS! jaja.
Empezamos las cagadas con esto: un viernes 25 de Mayo de 2018 nos “metimos en harina”. Fran (batería) iba a ser el primero en grabar. Sí, suele ser lo habitual (no es un mantra ojo) pero se suele empezar a grabar por la parte rítmica puramente dicha, la batería.
Y entonces, ¿porqué digo que fue un error? Muy sencillo: como he comentado antes, este nuevo sistema (para nosotros) para grabar el disco, dejaba toooodo el lienzo en blanco: las canciones estaban totalmente abiertas para cambios infinitos… menos la batería.
Las guitarras se podían modificar de manera infinita, el bajo, la voz… pero la batería no. Eso nos limitó bastante en algunas cosas , y, sobre todo a Fran que también le causó frustración.
Normalmente casi nunca sueles estar satisfecho al 100% con tu trabajo, siempre te quedas con la sensación de poder haber aportado más, haber tocado mejor tal parte o tal otra, mejorar ese riff, etc… pues imagínate Fran que solo tuvo una única oportunidad. En fin, gajes del oficio.
Como segunda cagada y anécdota: a día de hoy me la tomo con humor, pero, en su día no me reí, jajaja hubo un problemón con los solos que grabé. El tema es, ¿si tienes tomas infinitas qué problema hay? Pues sí mis camaradas, hubo problemón jaja. En el proceso de mezcla, el ingeniero (Manuel Tomás) nos comunicó que había problemas con las pistas de los solos y algunos arreglos.
Por X o por Y no se exportó el sonido en limpio, solo el distorsionado y el sonido era pésimo, no encajaba y dejó al aire fallos de ejecución que se nos pasaron por alto en la grabación. Por diversas causas nadie se percató hasta ese momento… A MENOS DE UNA SEMANA DE FINALIZAR TODO, y a pocos días más del lanzamiento… y seguiréis diciendo: ¿y cuál es el problema amiguete? Entras de nuevo al estudio y vomitas todo de nuevo, solucionado. Pues no, os cuento:
-Problema 1: como he mencionado anteriormente, ninguno somos músicos profesionales, tenemos otros trabajos que es lo que nos da realmente de comer… compagina en menos de 4 días toda tu agenda… fin de semana por medio… peeeero… trabajando fines de semana también… ¡game over my friend!
-Problema 2: disponibilidad del estudio de grabación. Era imposible encontrar hueco en el sitio original donde grabamos, y también imposible donde estábamos mezclando… Ups!!!
Entonces sucedió el milagro: apareció Oh capitán, mi capitán el señor RAÚL ABELLÁN. Más arriba comenté que fue nuestro productor y técnico de nuestro primer EP y además suele ser nuestro técnico de directo.
Acudimos a él con pocas esperanzas, pues es un hombre muy muy
ocupado siempre, ¡¡¡¡solicitadísimoooo!!!
Pues sucedió el milagro: le falló un grupo ese mismo lunes, que coincidía curiosamente con mi día libre. Los astros empezaban a alinearse, ¡¡¡the power of the universe!!!
Finalmente estuve grabando ese lunes todo el día en el estudio de Raúl, junto con Lory que vino a darme apoyo moral y aportar ideas creativas. Dicen que en esta vida todo tiene remedio menos la muerte… y hacienda jaja… Pues, “voilá” pudimos terminar todo a tiempo y en plazos
aceptables respecto a la programación que teníamos.
Todo esto es, de manera compacta y resumida, las sensaciones, situaciones y anécdotas que vivimos en la grabación de nuestro primer disco (en mis propias carnes).
Como conclusión, aunque lo he comentado más arriba, he de decir que este proyecto nos ha hecho crecer, crecer mucho. Muchísimo. A título personal trabajar con gente como Juan Luis Giménez me ha enriquecido bastante en cuanto al tema composición.
Él es un compositor y arreglista impresionante y, cuando te juntas con gente así, tienes que activar el modo “open mind” y “apaguen sus teléfonos móviles por favor».
También nos ha enseñado a cómo enfrentarnos a ciertos problemas, situaciones complicadas que, muchas veces te desbordan y no sabes cómo salir de ahí. Pues bien, y esto sí es un mantra: si ves que estás en el suelo,
levántate, quítate el polvo, y a tocar.
Vince.

